Es cierto, compañero de camino,
que el incendio que arde adentro
tiene un humo que nubla el destino
y nos deja sin voz, y sin centro.
Yo también escuché ese zumbido,
la sospecha de ser vulnerables,
y el boicot que se esconde, atrevido,
en silencios que son implacables.
Pero si el miedo fue una semilla
plantada en un suelo de ayer,
no olvides que tú eres la orilla
donde el temporal ha de perder.
Si el temor es un fuego provocado,
que tu paso sea el agua que avanza;
no por ser por la muerte tocado,
renuncies a ser tu esperanza.
Camina, aunque el paso sea breve,
que la duda no es más que un desvío,
y aunque el viento con fuerza te lleve,
tu sueño es el único río.
Que la prudencia te cuide la espalda,
pero el alma te empuje el motor,
que no hay noche, por larga o por gualda,
que resista el humano valor.
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