miércoles, 4 de agosto de 2021

Die Zeit ist vorbei (Tiempo Ido)

 El río escurre lentamente, mientras se desliza hacia su fin

Sus aguas, no volverán atrás, ni volverán a bañarte nuevamente

En este instante, es único, exclusivo y particular

Aunque tus ojos aprecien algo distinto

Así, el tiempo transcurre entre las tardes y amaneceres

Desde un lejano horizonte en oriente, hasta su ocultamiento en el oeste

Tu camino ha sido labrado con artilugios de ilusión

Lo que fue, simplemente no es

El tiempo ido se desvanece en un ayer que aún saboreas

Piensas que se encuentra en algún lugar 

Las nuevas generaciones se alzan con gritos vociferantes 

Buscando derrumbar las estatuas que impasibles les observan

Hay un destierro de las ideas de antaño, una sorna que roe la existencia

Los cimientos de tu mismísima construcción están siendo atacados

Las palabras ya no son las mismas, los saludos o las reuniones

Entre gritos, fuego y mascaras el día a día se ha impuesto

Mientras el ayer se va quedando en el fondo del río

Pareciera que sólo es una pesadilla ( y tal vez lo sea)

Más el sueño no se rompe y el anhelado despertar es un anhelo

De esta forma, el laberinto nos extravía en medio de anhelos y consignas

Mientras acaricias la suave tela del vestido de la danzante, este mismo se deshace

Mientras sonríes, tu mirada ya se apaga 

Mientras corres y balbuceas palabras, tu voz se alza y comenta 

Mientras te levantes de amanecida, ahí mismo tu cuerpo se prepara a dormir

Apenas comienzas a vivir, y tu cuerpo va camino al sepulcro

Tiempo ido, tiempo de ilusión

Tiempo de apariencias y momentos

Hace mucho vino un visitante y prometió volver a nuestra tierra

Algunos aún lo esperan y lanzan sus consignas

Otro sabio prometió el eterno retorno

Una suerte de rueda de permanente giro

Yo no sé donde estoy y donde estaré mañana

Ví llover fuego de los cielos, y oír los lamentos de mi pueblo

Mientras otros eran aplastados por la fuerza de la guerra

También sentí el placer del amor y la desazón de la pérdida

Mientras era apenas un adolescente

Entre tanto ir y venir, las historias se mezclan

Así hoy honro al tiempo ido, sin saber si mañana lo recordaré o volveré a vivirlo

Mientras tanto, las calles oscuras reiteran el eco de las consignas y gritos



 

martes, 2 de marzo de 2021

Recuerdos

 

La lluvia riega el rostro de la vieja calle

Lavando sus grietas, limpiando el polvo acumulado

Por un instante, remece el tiempo ido

En un pasaje de rosas rojas

Atrás, el pasado recubierto de hojas que bailan en el viento

Mientras el antiguo cerrojo espera ser abierto

Así, las sombras esperan atentas a dicho evento

Ilusión

 Existen días en que Mara se instala a mí alrededor

Ella danza su mejor baile

Abre  sus ojos y muestra su abominable faz

Intenta perturbar mi paz, a ratos logra su objetivo

Entonces, justo en el momento en que creo verme arrastrado

Al intrigante laberinto de los fantasmas, recuerdo

El concepto de transitoriedad

Así, sin más, respiro y pronto las angustias

han partido como un trozo de papel

en el río de la vida

viernes, 8 de enero de 2021

Poema 29

 


                                         Los pesares del lamento fueron vanos

                                          A la heroica resistencia de tu ser

                                         Constreñida  hacia el núcleo de la magia

                                          Has vencido a los cantos fúnebres de ayer

 

                                         Más que auxilio, tu voz clamó justicia

                                         Más que honores, el respeto de la multitud

                                         Pues de dádivas, no concibes tu existencia

                                         Como  diosa intransigente, testimonio de tu voz

 

                                          El  fulgor de tu enigmática presencia

                                          Obnubila  los augurios de dolor

                                          Con el brillo del aura omnipotente

                                           Inmortalizas las bellas causas del vivir

 

                                       Fuerza de frenético impulso ante el cosmos

                                       Tu pasión ha desbordado los confines legendarios

                                        Ya cansado, me detengo a recordarte

                                    Como artesana del quehacer entre aquellos

                                   Donde el sol aún no llega

                                        Heroísmo, entrega y lealtad por siempre

                                       

Crónica de una Rebelión

Sentarse frente a la ventana y observar la calle gris, mientras los transeúntes deambulan, fue mi decisión en cada tarde que llegaba a mi hogar.

La soledad había calado mi existencia y me negaba a reunirme nuevamente con el mero afán de oír las voces humanas que según muchos ayudaban a reinsertarse. Mi opinión era distinta, había que observarlos y ver su tránsito para saber que nuestra trama era distinta. Empecinados en llegar a algún lado, no llegaban finalmente a ninguno, obsesionados por hablar, finalmente consagraban un dialogo vacío.

¿Cuántas veces no lo había vivido, en cuántas ocasiones no lo había realizado? Era un viejo camino que para mí al menos estaba desahuciado, y por ello me rehusaba realizar. Los seres humanos habían sido vaciados de su esencia, transformados en sujetos de mera percepción de placer o displacer, arrobados en un egocentrismo supremo que los hacía pensar en sí y sólo para sí. Desde los individualistas hasta los colectivistas parecían no desear escuchar a nadie, simplemente relatar su discurso para impresionar como verdaderos actores en el tablón.

Me pregunté cuándo habría comenzado todo esto, intenté descifrar el momento exacto en que nuestra sociedad mutó a esta suerte de parodia en que nos convertimos. No logré dar con la respuesta precisa, aunque si sospechaba que todo comenzó con el avance del denominado desarrollo económico, por allá en los 90. En dicha década se comenzó a fraguar un cambio en el alma de mis connacionales, allí anidaba el verdadero germen del cambio presente.

Sobreprotección, ausencia parental, compensación vía regalos, ausencia de rigor, facilidad de compras, una animadversión hacia el sufrimiento, rechazo y vejez.

Recordé que hace más de 20 años vi por primera vez a un niño patear a su madre, mientras esta le daba explicaciones al niño.

Luego vendría la búsqueda de evitar ser adulto y la obsesión con ser viejo. En la práctica, se deseaba frenéticamente mantener la adolescencia y juventud a toda costa. Vino el auge de cirugías, implantes, productos estéticos, gimnasios, divorcios, disfrute oculto y evitación del paso de los años.

Los jóvenes no querían irse de la casa, tampoco deseaban trabajar y comenzaba a germinar la crítica de lo hecho por sus padres, aunque dicha crítica se hacía financiada por los mismos.

A la misma crítica hacia los padres, se sumó después la crítica a la sociedad, a nuestros emblemas, tradición e historia.

Así, los hijos intentaron no sólo “matar al padre”, sino a la rama familiar completa, rehaciendo su historia, esa infausta historia para ellos. De allí nació esa verdadera cofradía de los juramentados, cuya emergencia se empieza a observar desde el 2010 en adelante. Juramentados para rehacer todo lo creado, cuyo pecado original debía lavarse (según ellos). Una secta religioso-política, comenzaba a ver la luz, sus integrantes en su mayoría jóvenes y algunos rebeldes de antaño, comenzaban a levantar sus consignas, esta vez para gobernar e imponer la verdad perdida; -Su verdad-.

 

jueves, 15 de octubre de 2020

Colisión

En todo proceso de conflicto suelen existir opciones de acuerdo, aunque en muchas

el ser humano opta por el enfrentamiento.

La colisión ineludible, está reservada a eventos muy acotados. Sin embargo, nosotros los humanos nos esforzamos en provocarla.

¿Que se oculta detrás de esa conducta?

¿Acaso la arrogancia suprema de dominio, tal vez la ira desatada o quizás el profundo sentimiento de venganza.?. Resulta difícil entenderlo, aunque sea fácilmente constatable. Los humanos siempre minimizan sus intenciones, salvo obviamente quiénes pretenden demostrarlo abiertamente.

De un tiempo a esta parte, creo que al igual que un sujeto opta por suicidarse, las sociedades o conjunto de comunidades también lo realizan.

Nuestra situación actual se asemeja en parte a ello, a esa fase de autoflagelación, críticas y oscurecimiento del horizonte.

-Nada rescatable, Todo condenable- parece ser el mantra que guía las conciencias.

Así las cosas, es difícil no imaginarse que los pasos se darán en dirección al precipicio.

¿Y la vida, nuestros logros o la amistad adonde quedan?

Seguramente en un lugar muy distante, en un estante de uso tan limitado que no se recuerda ya para qué está. Seguramente, se ha extraviado el camino, la ruta de ayer se hunde en esa sombra de crisis ebullente.

Sin embargo, esa visión aunque presente, no es sinónimo de una mayoría, para la cual la paz, amor y acuerdos, siguen teniendo sentido y valor. Cuando ellos despierten, o se desaten de las amarras instaladas, ocurrirá lo mismo que vemos en esas películas donde un grupo desea hundir el barco y otro mantenerlo a flote.

Ese momento extremo, será el de la colisión. La batalla donde unos y otros disputarán las opciones más allá de las palabras o discursos.

¿Llegaremos a esa parte del proceso?  Es lo que muchos nos preguntamos, hasta ahora, sin respuesta.

De producirse la colisión, el impacto será brutal, la fuerza liberada impactará y consumará la idea original de esa búsqueda obsesiva por confrontarnos.

Sabemos que pronto vendrán los lamentos, y es que en parte, esa es una de las características de los que actúan sin más razón que sus impulsos, la victimización infantil. Como los niños que luego de romper algo, lanzan un llanto sorprendente.





lunes, 21 de septiembre de 2020

Reflexiones



 Nuestra vida se asemeja a un viaje, un camino de avenidas diversas, que guardan secretos desconocidos. Un buen día nos encontramos en este mundo, con una idea borrosa de nuestro devenir,  anexados al seno materno, atados a un hogar y familia con un lazo intimo. Desconocemos bien quiénes nos rodean, sin embargo intuimos en olores y afectos su importancia.

Nuestra ruta se construye de emociones y esperanzas, también de ingenio y razones. De niños los días son eternos, como una oportunidad de aprender y conocer con amplitud. Luego se irán estrechando paulatinamente hasta parecernos ligeros, frágiles y escasos.

Nuestra ruta tendrá eventos diversos, conoceremos el desencanto de una derrota, el suave sabor del amor y también la inescrutable soledad ante una pérdida.

El camino se solidifica desde nuestra realidad, con más o menos facilidades.  No podemos esperar siempre una ruta definida, empedrada y lineal. Esa sería la facilidad y antítesis del viaje. Por el contrario, nuestra ruta será sobre caminos inhóspitos, borrados e inexistentes. 

De esta manera, nuestro tránsito confirmará, recordará y abrirá nuevas sendas. 

En este tránsito, además descubrirás tu ser, que se irá abriendo como una revelación, pues cada instante permite conocernos, toda vez que tengamos plena conciencia del aquí y ahora.

Así, un suspiro, una herida, el trino de un pájaro o la melodía ascendente de una vieja canción nos interpelarán. 

En nuestro viaje mutaremos, seremos otros en la mismidad de origen, aunque distintos de llegada.Las experiencias, cicatrices o aprendizaje por un lado, los años, sueños y cansancio por otro,  harán lo suyo.

El viaje tiene múltiples desafíos, siendo quizás el impulso de abandono uno de los principales. Pues entraña mantenerse en la ruta, soportar la adversidad y sostenerse en el viaje sin renunciar. Muchos desistirán, evadiendo, escapando o simplemente concluyendo su propia vida.

El camino no concluido impide llegar hasta el final, aunque adelanta el destino de mortalidad. Sin embargo, nuestro camino es mucho más que la mortalidad, es la capacidad de andar y traspasar fronteras, sentir la vida latir y deshacer los nudos de miles de acertijos. Amar y ser capaz de donar a otros al menos una idea fraterna.

Tal vez el ocaso sea de una oscuridad amenazante, allí tendremos que valernos de la fortaleza y valentía más que nunca, pues será una estación de escrutinio y recuerdos. Habitarán nuestra conciencia demasiadas travesías y personajes, como para ser indiferentes. Más la templanza debe ser también nuestra guía, junto a la apacible calma, que nos hermana con la mirada de esperanza en el universo.