martes, 3 de febrero de 2026

Rocky

Al comienzo no había idea

Su llegada era simplemente

Inimaginable, o más bien no imaginada
Es decir, no estaba en el horizonte
Al menos del grupo familiar
El existía, obviamente
Sin embargo, ¿como pensar en lo que se desconoce?
No estaba en la idea habitual
Sin lógica, un día cualquiera llegó
Era mediano, de raza indefinida y muy juguetón
Había otros perros
Por tanto, su condición perruna
No era un atractivo
Sin embargo, él traía algo más
Su apariencia era estilizada
Se mostraba hábil y dúctil con los humanos
No intentaba evitar, mi ser muy dependiente.
Así llegó aquél día
Su dueña en la capital
No lo podía seguir teniendo
Un departamento pequeño
Más la afición de morder sillas y muebles
Le habían otorgado el rango de prescindible.
El campo abría oportunidades
Y esa fue la opción para Rocky.
Un diminutivo de Rock
Roquita o pequeña roca
Me gustaba más la segunda alternativa
En fin, esas son disquisiciones humanas
Rocky supo adaptarse
No riñó con los perros mayores, y astutamente
Creó alianzas con los nuevos
Su vida era perseguir gallinas, palomas o tórtolas que bajaban
Aunque su nuevo amo, lo disciplinaba rápidamente
El tiempo pasó, y Rocky se hizo del liderazgo del grupo
Eso, luego que el viejo Ayax partiera
Un día cualquiera, su amo enfermó y también partió
Eso delineó un nuevo escenario y Rocky
Literalmente, lo olió.
Salidas, escapadas, ausencias, y algo de rebeldía, se comenzaron a manifestar
La ama reemplazante, lo intentaba disciplinar, aunque sin mayor éxito
Lo complejo, era que arrastraba a la juvenil Diana en sus correrías
-Eso molestaba a su ama-
Quién reclamaba por el pacto original :
Seguridad canina por abrigo, alimento y cariño humano.
-Rocky estaba incumpliendo-
Así es que se buscaron vías para resolverlo.
Amarras, operación y mantenimiento bajo vigilancia, fueron las principales.
En todas ellas, Rocky parecía decir, que cambiaría.
Así las cosas, un fin de semana en que se encontraba amarrado.
Hubo visitas en la casa
Rocky aplicó su lobby habitual de cariños y cara taciturna.
Una de las visitas, se convirtió en su defensora.
Apeló ante la dueña de casa, y finalmente logró su liberación.
La defensa se basó en que Rocky no solía salir, cuando habían visitas o gente.
Aquella tarde todo fue normal
La defensora estaba feliz
La ama, miraba desconfiada
Y Rocky, demostraba ser un perro ejemplar.
Llegó la noche, luego de la charla que se extendió casi cerca de la medianoche
El descanso llamó a los residentes y visitantes.
En la mañana, uno de los visitantes salió al patio.
No había señales de Rocky, ni Diana
Guardó silencio y volvió a entrar
Más tarde, la defensora al despertar
Igualmente salió al patio, reparando en que sólo estaba Diana.
De eso, han pasado 2 días
Las opiniones han sido diversas.
-La mía- es que Rocky oyó el llamado de la selva, partió y posiblemente volverá, embarrado y sucio, como otras veces.
- Otros, a estas alturas, encuentran esa opinión algo optimista..

jueves, 29 de enero de 2026

La estrategia Socrática

 Esta estrategia se conoce formalmente como ironía socrática. En lugar de atacar directamente las ideas de su interlocutor, Sócrates adoptaba una postura de humildad y admiración fingida. 

Aquí  detallo cómo funcionaba este método:

1. La fase de "halago" (Captatio Benevolentiae)
Sócrates solía acercarse a expertos (políticos, poetas o sofistas) elogiando su supuesta sabiduría. Les pedía que le enseñaran sobre temas complejos como la justicia, la virtud o el amor, posicionándose él mismo como un simple ignorante que buscaba iluminación. 

2. Simular ignorancia
Su famosa frase "Solo sé que no sé nada" no era solo humildad; era una herramienta táctica. Al declarar su ignorancia, obligaba al adversario a: 
• Explicar su posición desde cero: Esto exponía las bases del argumento del otro.
• Bajar la guardia: Al no sentirse amenazado por un "maestro", el interlocutor hablaba con exceso de confianza. 

3. El "Elenchus" o Refutación
Una vez que el adversario se sentía cómodo dando cátedra, Sócrates empezaba a lanzar preguntas cortas y aparentemente sencillas. Poco a poco, estas preguntas llevaban al interlocutor a caer en contradicciones lógicas. El objetivo final era que el "experto" admitiera que, en realidad, no sabía de lo que estaba hablando, llegando a un estado de parálisis intelectual llamado aporía

4. Propósito: La Mayéutica
No era solo para ganar discusiones. Sócrates creía que para aprender la verdad, primero debías "limpiar" tu mente de falsas certezas. Una vez que el interlocutor reconocía su ignorancia, estaba listo para la mayéutica (el arte de "dar a luz" ideas propias). 

El descanso

 Guardé silencio

Mi mente me llevaba a descansar

Una larga travesía había calado hondo
Dejando huellas invisibles, un surco de fatiga.

Como algunos animales hacen
Busqué refugio en la sombra
Lejos del calor abrasador del día,
Bajo un manto de hojas, en la tierra fresca.

Mi mente tendía a la calma,
Las olas del pensamiento se retiraban lentas,
La somnolencia era manifiesta
Un peso dulce sobre los párpados caídos.
No me importaron los ruidos del mundo,
Tampoco amenazas del mañana o el ayer.
El sueño invitaba copiosamente,
Un cálido olvido que prometía tregua.
Me abandoné al impulso natural,
Soltando cada tensión, cada recuerdo.
Y simplemente dormí,
Flotando en la nada, sin tiempo ni forma.

martes, 27 de enero de 2026

Conciencia

 Y sin embargo, sigo aquí

Soñando el sueño de muchos

Tras la amplia noche de estrellas

Esperando el sol que vendrá

Entre noches y amaneceres

Koan

 Las alas crecieron entre piedras.

Los átomos volaron hacia el universo.

¿Quién observa el vuelo cuando no hay acontecimiento ni observador?

 

Feminismo selectivo: cuando el poder condiciona la indignación

En Chile, el feminismo ha sido una de las fuerzas políticas y culturales más influyentes de la última década. Su capacidad de movilización, de instalación de marcos éticos y de interpelación al poder fue decisiva en hitos como el movimiento estudiantil feminista de 2018 o las masivas marchas del 8 de marzo. Sin embargo, esa misma fuerza hoy enfrenta un cuestionamiento creciente: la percepción de un feminismo selectivo , más severa con los adversarios políticos que lleva consigo mismo.

Los casos recientes de Manuel Monsalve, Kena Lorenzini, el suicidio de una funcionaria del Ministerio de Hacienda y la desvinculación de Isabel Amor revelan un patrón inquietante. No se trata de hechos aislados, sino de situaciones distintas atravesadas por una constante: la dificultad del feminismo institucional para actuar con la misma contundencia cuando el conflicto emerge dentro de su propio campo político o estatal .

En el caso Monsalve, la denuncia por violación contra el entonces subsecretario del Interior no encontró una reacción inmediata, coordinada y proporcional por parte de los principales referentes feministas ligados al oficialismo. Hubo declaraciones posteriores y distanciamientos formales, pero el silencio inicial y la demora en la remoción del cargo fueron leídos como una señal inequívoca de cálculo político. Cuando el agresor no pertenece al “afuera”, la indignación parece administrarse con cautela.

Algo similar ocurrió con Kena Lorenzini. A pesar de que un sumario acreditó maltrato laboral, el debate dentro del mundo feminista se desplazó rápidamente desde la conducta denunciada hacia la crítica al “punitivismo” y la supuesta cancelación de una figura histórica. El resultado fue una relativización del daño y la ausencia de una exigencia clara de responsabilidad ética. La comparación con la dureza aplicada a hombres acusados ​​de acoso en otros contextos resulta inevitable.

El suicidio de una funcionaria pública en el Ministerio de Hacienda profundizó aún más esta tensión. A pesar de las denuncias previas de maltrato laboral, el feminismo institucional optó por una respuesta estrictamente procedimental, amparada en límites de competencia. No hubo una lectura estructural potente sobre salud mental, niveles de poder ni precarización emocional en el Estado. El caso fue rápidamente encapsulado como una tragedia individual, y no como un fracaso político de un aparato que se declara feminista.

El caso de Isabel Amor terminó de consolidar esta percepción. Su desvinculación exprés del Sernameg, bajo el argumento de “pérdida de confianza”, no recibió una defensa clara desde el feminismo institucional. El silencio fue interpretado como un respaldo tácito a una decisión arbitraria, donde la disciplina política pesa más que la defensa del debido proceso y del liderazgo femenino.

Estos episodios contrastan de manera evidente con otros escenarios donde el feminismo chileno sí ha sido eficaz: reacciones rápidas, relatos claros, presión sostenida y consecuencias concretas. ¿La diferencia? En esos casos, el responsable suele pertenecer a un “afuera” político nítido, sin costos internos relevantes. Cuando el conflicto amenaza al propio ecosistema de poder, aparecen las zonas grises, las cautelas y los silencios.

No se trata únicamente de mala fe. La institucionalización del feminismo, su inserción en el Estado y su dependencia de coaliciones políticas explican parte de esta conducta. Pero entender las causas no elimina el problema: un movimiento que se presenta como marco ético universal no puede permitirse estándares variables sin pagar un costo de credibilidad.

El riesgo es claro. Cada silencio selectivo, cada reacción tardía, fortalece la idea de que el feminismo dejó de ser una voz incómoda para el poder y pasó a ser, en algunos casos, su administradora. Y cuando eso ocurre, no solo se debilita un movimiento: se vacía de contenido una de las promesas transformadoras más importantes de los últimos años.

 

domingo, 25 de enero de 2026

Lluvia de verano

 Lluvia de verano

Que lava las calles

Lluvia inesperada
Que alegra y sorprende

Entre relámpagos y truenos
Que evocan otra época

Mientras, la luz se va perdiendo
El sol se deja ver entre nubes,
y de pronto el Arcoiris
Una imagen memorable
Que no detiene el curso
De una puesta de sol
Y la lluvia prosigue
En un instante;
Oscuridad y el agua que escurre
La ciudad sucumbe en ciertas áreas
Así, los faroles se apagan
Tal como un escenario
Donde la obra ha culminado
Ha llegado la noche 

Santiago, 25 de enero 2026