LA VIDA ES LA MUERTE
Como un sueño, un fantasma o una flor de vacuidad… Así es nuestra vida. ¿Por qué deberíamos sufrir para mantener esa ilusión? La muerte igualmente es un sueño… La vida es un sueño… La vida y la muerte se asemejan. La vida y la muerte, el punto del tiempo… El punto es solo un punto, no continúa, pero contemplado con una mirada objetiva, se hace línea.
En verdad, sin embargo, no hay trazo alguno. La vida es un solo punto. La muerte es un solo punto. El tiempo no debe servirnos a nosotros… Nosotros es que debemos servirnos del tiempo. Vivir es parecido a la corriente de agua viva del río… La corriente se detiene y nos vemos en presencia de la muerte.
Practicar zazen es observar la muerte durante la vida. Solo quienes resuelven el problema de la muerte, su propia muerte, encuentran en la vida la verdadera felicidad. Por medio de zazen, entramos vivos en el ataúd y así encontramos, natural, automática e inconscientemente, una solución para el problema de la muerte. No hay necesidad de temer a la muerte. Morir es el seguimiento natural de la vida.
La vida es un fenómeno, un hongo en la tierra. Nacemos eternamente. Lo que llamamos vida y muerte no existe; no están separadas. En la muerte, la actividad desaparece, pero el cuerpo, al mismo tiempo que se transforma, retorna al cosmos. E incluso cuando los incineramos o los arrojamos al mar, cien o seiscientos años después, los elementos constitutivos del cuerpo aún subsisten. Si imaginamos que el cuerpo se transformará en un puñado de polvo, no debemos lamentar el cuerpo y la vida.
No temáis la vida ni la muerte. El fenómeno de nuestro cuerpo no es más que una de nuestras lágrimas. Los muertos no pueden progresar ni retroceder. Nosotros vivimos, entonces tenemos que experimentar la muerte. Pero aunque vivamos, debemos volvernos como muertos y necesitamos experimentar el Despertar. Los muertos no necesitan despertar.
Maestro Taisen Deshimaru
(弟子丸 泰仙, Deshimaru Taisen ; 29 de novembro de 1914 - 30 de abril de 1982)