jueves, 15 de enero de 2026

El Asesinato de Julia Chuñil

 Durante los catorce meses que Julia Chuñil permaneció desaparecida (noviembre 2024 - enero 2026), diversas organizaciones no gubernamentales (ONG) y sectores de la izquierda política utilizaron el caso como un símbolo de la desprotección estatal y la persecución contra el pueblo mapuche, antes de que se revelara la autoría de sus hijos. 

Así fue la instrumentalización del caso antes del vuelco judicial de enero de 2026:

1. Construcción de la narrativa de "Desaparición Forzada"
• Acusaciones contra el Estado: Organizaciones como la ONG FIMA y CODEPU plantearon públicamente que la desaparición de Julia era una violación directa a los derechos humanos de una defensora ambiental. Se acusó al Ministerio Público de "desidia institucional" y de obstruir el acceso a la justicia.

• Enfoque de género y etnia: Se utilizó el caso para denunciar ante organismos internacionales (como la CIDH) que Chile fallaba en la implementación del Acuerdo de Escazú, argumentando que Julia fue víctima del "latifundio criminal" y del extractivismo forestal. 

2. Uso político por sectores de Izquierda
• Teoría del montaje: Medios y colectivos de izquierda, como La Izquierda Diario, promovieron activamente la tesis de que la Fiscalía estaba realizando un "montaje" para proteger a empresarios locales (específicamente a un latifundista de la zona) y criminalizar a la familia de Julia.

• Presión parlamentaria y protestas: Se organizaron movilizaciones nacionales bajo la consigna de que Julia había sido "hecha desaparecer" por el poder económico. Sectores políticos criticaron al Gobierno de Gabriel Boric por no ser lo suficientemente firme contra los supuestos responsables empresariales. 
3. El impacto tras el vuelco investigativo
Tras la detención de los hijos el 14 de enero de 2026, la narrativa de estas organizaciones enfrentó duras críticas

• Oportunismo comunicacional: Se cuestionó a las ONG que asesoraron a la familia por no haber detectado o haber ignorado las inconsistencias en los relatos de los hijos, quienes usaron el activismo de su madre como "escudo" para ocultar un parricidio motivado por un robo.

• Descrédito de la tesis de persecución: La revelación de que Julia murió defendiendo a un vecino de 90 años de un asalto cometido por su propio hijo desmanteló la acusación de que su muerte fue un "crimen político" orquestado por el Estado o las forestales. 
Este caso ha generado un debate en enero de 2026 sobre la responsabilidad de los grupos de presión al politizar investigaciones criminales en curso sin pruebas sólidas. 

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