martes, 13 de enero de 2026

El Cantar de la vía y la semilla

 El Despertar del Abismo

Entra la razón y, tras ella, la sinrazón,
en el pecho de Elara crece fuerte el abismo,
unos días gobierna la blanca cordura,
en otros se hunde bajo el negro pesimismo.
Que si el mundo es feliz, clama el destino cruel,
habrá otros que lo apaguen con manos mortales,
seres extraviados, de sombras y hiel,
perdiéndose errantes por sendas fatales.

II. El Encuentro de las Almas
Mientras canta el trino de un ave en el cielo,
Elara escucha al viejo y sabio curandero,
bebiendo lecciones para el alma sanar,
pues entre el bien y el mal arde el debate fiero.
Allá los del azufre, en la plaza gris,
acá los de la miel, en el bosque sagrado,
aparece Julian, de furia un aprendiz,
con la piedra en la mano y el corazón nublado.

III. El Rito de la Agonía
Mas Elara se planta, sensualidad y piel,
ante el rostro del odio, sin rastro de miedo,
todo por dar la vida, todo por seguir fiel,
cruza el umbral del bosque, por el sendero quedo.
Entre ritos de agonía, Julian suelta el rencor,
arrojando su piedra al arroyo cristalino,
venciendo lo perverso con fuerza y valor,
siempre los ojos de ella guiando el destino.

IV. La Victoria de la Sabiduría
Regresan triunfantes a la urbe de piedra,
sembrando en el azufre semillas de paz,
el jardín de la cordura la plaza rodea,
bajo una sabiduría eterna y veraz.
Sin temor ante lo adverso, firmes hasta el final,
vieron cómo el trino vencía al lamento,
dejando en la vía su sello inmortal:
la vida es la miel que derrota al tormento.

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