Tras una larga noche de tinieblas,
la luz irrumpe, firme e indomable.
El sol resplandece, como un faro que ilumina, no hay nada imposible, y la fé se alza, inquebrantable.
Este es el instante, el nuevo comienzo forjado por nuestras manos.
Un futuro que construimos, unidos como hermanos.
Nuestra patria despierta, sus calles serán de nuevo el hogar,
seguras y limpias, un lugar donde los niños puedan jugar.
Con trabajo para todos, el optimismo se siente latir,
mientras la pesadilla de la amenaza ve su fin.
Hoy, decimos basta, con fuerza y convicción,
es nuestro deber, nuestra casa necesita orden y corazón.
Es el momento de unidad, de seguir adelante sin claudicar.
De volver a creer, de volver a crecer, de no parar.
Defendamos con orgullo nuestra bandera, símbolo de nación, cordillera e historia,
respetemos el orden, no al caos, no a la confusión.
No a la violencia, dilo sin temor
No hay comentarios:
Publicar un comentario