Sabemos que la espontaneidad en los incendios ha sido descartada.
Igualmente, sabemos ( gracias a fotografías satelitales) que sus ubicaciones no son aleatorias.
Es decir, podemos hablar de intencionalidad o creación de focos de fuego.
La idea de intencionalidad solía omitirse y se nos presentaban ideas peregrinas creadas en base a mera especulación o ideología interesada. Así, conocimos incendios causados por Conejos, incendios creados por Inmobiliarias o Incendios causados por el cambio climático, entre otras explicaciones.
La idea de base, era omitir o derechamente crear un velo hacia lo obvio o básico, como nos plantea Guillermo de Ockham en su tesis filosóficas.
Eludir lo básico, es una negación que puede causar un enorme perjuicio y asimismo omitir o mentir ( culpable por acción u omisión).
De ahí que a propósito de la tragedia que afecta a Chile, entiendo que junto con impulsar la ayuda hacia las víctimas ( idealmente con entidades responsables y probadas) resulta esencial retomar la búsqueda de la verdad en este y otros hechos.
Hemos vivido mucho tiempo en una nube de entelequias creadas por activistas interesados ( el caso Chuñil es uno de muchos) para olvidarnos de la lógica y ética elemental que debemos rescatar y reinstalar.
Los incendios se producen por actos físicos directos y no por "espíritus". La mayoría de las veces por causa humana. Por tanto, quiénes los producen deben responder ante la justicia y recibir una sanción ejemplificadora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario